¿Te gusta el zumo de naranja?

A muchos la expresión zumo de naranja nos produce una agradable sensación, ya que probablemente nuestro subconsciente lo relacione con una acción placentera, como por ejemplo el desayuno en familia durante un frío día de invierno acompañado de unas buenas tostadas. Agradable, ¿verdad?

Pues bien, esto tal vez no sea tan placentero si lo que tomamos es zumo envasado de “naranja”. Me explico, y para ello voy a hablaros de lo que aquí en Valencia conocemos como peladoras.

Las peladoras son empresas que se dedican a la compra-venta de naranjas. Hasta aquí todo normal, ahora bien, ¿Cuál es el problema? El único problema que tal vez existe es que estas empresas compran TODAS las naranjas, y cuando hablo de todas me refiero exactamente a eso, a TODAS. Naranjas recolectadas del árbol en buenas condiciones, naranjas recogidas del suelo en relativas buenas condiciones, recogidas del suelo en no tan buenas condiciones y por último naranjas recogidas del suelo en pésimas condiciones (entiéndase naranjas en avanzado proceso de descomposición). Sin contar por supuesto con las naranjas robadas. Este tema de las naranjas robadas que acaban en las peladoras lo dejaremos para un próximo capítulo.

Todas estas naranjas al final van mezcladas en palots y es prácticamente imposible saber la calidad del producto que la empresa en cuestión está comprando. En estos palots van mezcladas naranjas de diferentes variedades (naranjas navelinas, naranjas lane-late, etc), de diferentes calidades y por supuesto en diferentes estados de maduración. Además van mezcladas también todas aquellas que directamente son basura, pero como se paga por peso…pues eso, cuanto más pese el palot, más dinero se gana. Fácil de entender, ¿no?

La producción que no ha sido recolectada es carne de peladora clarísimamente, y esto es lógico, ya que a pesar de no ser una naranja óptima para ser vendida como naranja de mesa no deja de ser una naranja de excelente calidad con la que poder elaborar zumos. Ahora bien, el problema es la naranja que ha caído al suelo como por ejemplo ha pasado durante este invierno debido a los temporales que hemos tenido aquí y en toda la zona del levante. Durante estos temporales ha llovido mucho, además de haber hecho mucho viento. Esta climatología adversa ha hecho que muchas naranjas cayeran al suelo, sobre todo si la fruta ya estaba madura. ¿Cuánto tiempo ha estado esta fruta en el suelo? ¿En qué condiciones se encuentra? ¿Qué riesgo supone para el consumo? ¿Quién controla la calidad del producto? Me temo que por desgracia la respuesta a muchas de estas preguntas no es la que se supone que debería ser. Así pues, para no dejar un regusto alarmista con este artículo solo puedo decir que sólo nos queda confiar en los parámetros de calidad de las industrias dedicadas al envasado de zumo de naranja.

Evidentemente todas estas dudas desaparecen en el momento que uno elabora su propio zumo de naranja. Producto natural, recién exprimido, que conserva todas sus propiedades y si además el producto es de calidad el sabor es insuperable. Por muy modernas que sean las empresas envasadoras nunca podrán superar la calidad del producto natural. Es verdad que a veces puede resultar un poco cansino tener que exprimir cada vez las naranjas, pero ¿no crees que vale la pena ese esfuerzo a cambio de saber lo que consumes tanto tú como tu familia?

Así pues, termino ya y lo hago del mismo modo que he empezado. ¿Te gusta el zumo de naranja?


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